Lorena “La Diabla”: libertad, dinero y control en el deporte extremo
Historia, puntos de vista y conclusiones desde su propia voz
Hablar con Lorena La Diabla no es escuchar una versión suavizada del sexo servicio.
Es escuchar a alguien que no se justifica, no endulza y no pide validación.
Lorena —o simplemente La Diabla, como se le conoce en el medio— lleva 11 años dentro del deporte extremo. No llegó por glamour ni por impulso, sino por necesidad, cabeza fría y una decisión consciente.
Su origen: maternidad, rechazo laboral y una decisión práctica
La historia de Lorena empieza donde muchas no quieren mirar:
una mujer joven, madre, universitaria, rechazada sistemáticamente por trabajos formales.
En entrevistas laborales le dijeron:
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que no por ser mamá
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que no por estudiar
-
que no por no ajustarse a horarios godines
Ahí entendió algo clave:
el sistema no estaba hecho para ella.
El punto de quiebre llegó caminando por Polanco, cuando un silbido callejero se convirtió en idea. Lorena investigó, leyó, se documentó y entró al deporte extremo con método, no por improvisación.
“Yo no entré a lo pendejo. Me puse a estudiar el negocio.”
El dinero: no el fin, sino la herramienta
Lorena desmonta uno de los mitos más comunes:
el sexo servicio no es solo “ganar más”.
Comparado con un sueldo godín de 6 mil pesos mensuales, el ingreso como cariñosa triplicaba o cuadruplicaba esa cifra. Pero para ella, el verdadero valor fue otro:
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control del tiempo
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disponibilidad para su hija
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autonomía total
“El tiempo es lo más valioso que tengo. Eso es lo que vendo.”
Aquí el deporte extremo se vuelve estratégico: no se trata de trabajar más, sino decidir cuándo y cómo.
Su carácter: directa, fría y sin diplomacia
Lorena se define sin rodeos:
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no endulza
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no negocia límites
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no tolera estira y afloja
Su forma directa espanta a algunos clientes, pero filtra a los correctos.
“Si quieres esto, cuesta esto. Si no, hay más opciones.”
Para ella, la claridad:
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genera confianza
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reduce riesgos
-
mejora el disfrute
En el deporte extremo, la ambigüedad es peligrosa.
La identidad: no esconderse como acto de poder
A diferencia de muchas cariñosas, Lorena no oculta su rostro ni su historia. Durante años sí lo hizo, por respeto a una pareja, pero al separarse decidió algo radical: vivir sin doble vida.
“El no tener nada que perder te vuelve peligrosa… y libre.”
Desde su perspectiva:
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esconderse expone a extorsión
-
mostrarte te quita el miedo
No lo ve como valentía romántica, sino como estrategia de control.
Ser madre y cariñosa: información antes que hipocresía
Lorena no separa maternidad de realidad.
Su hija sabe a qué se dedica, de forma gradual y honesta.
Para ella:
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el silencio no protege
-
la ignorancia sí daña
Incluso afirma que, si su hija decidiera dedicarse a algo similar, la apoyaría con información y límites, no con prohibiciones.
“Las mujeres estamos expuestas en cualquier profesión. Mejor hacerlo consciente.”
El cuerpo como inversión, no como vanidad
Lorena habla sin tapujos del cuidado corporal:
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gimnasio (aunque lo odia)
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tratamientos estéticos
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inyecciones localizadas
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disciplina selectiva
No lo ve como obsesión, sino como mantenimiento del producto.
“Si quieres subir ingresos, tienes que invertir en tu cuerpo.”
En el deporte extremo, el cuerpo no es símbolo: es herramienta de trabajo.
Los clientes: de lo peligroso a lo extraño
Lorena reconoce haber sido afortunada:
no ha vivido violencia grave. Atribuye eso a:
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intuición
-
límites claros
-
experiencia
Ha tenido servicios extraños —clientes que solo querían compañía, presencia o ser observados— y los narra sin juicio.
“Cada quien carga lo suyo. Yo solo pongo las reglas.”
Su mayor molestia no ha sido el sexo, sino:
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clientes miserables
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pagos incompletos
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reseñas sin consentimiento
Su regla de oro para quien empieza
Lorena resume 11 años en tres consejos:
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No tengas miedo de decir NO
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Pide ayuda cuando algo no te cuadra
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Si no lo disfrutas, salte
“Regresar con el bolsillo lleno pero llorando no vale la pena.”
Amor, pareja y exclusividad: no gracias
Lorena es tajante:
no cree en el amor de pareja tradicional.
Ha tenido clientes que se enamoran y su respuesta es clara:
-
exclusividad = dinero + compensación total
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y aun así, no es garantía
“No creo que nadie pueda domesticarme.”
El deporte extremo le enseñó algo: su libertad no es negociable.
Su futuro: seguir, evolucionar y no pedir permiso
Lorena no planea “retirarse” como otras voces del medio. Planea moverse, cambiar de país, explorar otros formatos, quizá producción, quizá fama.
Quiere:
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ser conocida
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controlar su narrativa
-
dirigir en vez de obedecer
“Si voy a hacerlo, lo hago a mi manera.”
Conclusiones desde la voz de La Diabla
Lorena deja ideas claras:
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El sexo servicio es un negocio, no una fantasía
-
La claridad protege más que la amabilidad
-
El tiempo vale más que el dinero
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La libertad tiene costo, pero lo paga con gusto
-
No todos están hechos para este deporte extremo
Lorena no busca aprobación.
Busca autonomía.
Y por eso su voz es fundamental dentro de Mexico Amoroso:
representa a quien no sobrevive el sistema, sino que lo usa a su favor.
Puedes escuchar la entrevista COMPLETA Aqui:
https://www.youtube.com/watch?v=XwxImCnOp9c
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